|
Los
escritos de Bahá'u'lláh nos hablan de la existencia de una sola especie
humana. Todas las etnias son partes de una misma humanidad que, partiendo
de un origen común, se ha ido disgregando a lo largo y a lo ancho de la
Tierra. Ninguna raza es superior a otra, ninguna raza es inferior a otra.
La diversidad no debe implicar desunión. Hoy vivimos en un mundo
interrelacionado en el que todas las culturas y etnias pueden y deben
tener cabida. Bahá'u'lláh
lo
enuncia en una frase que resume todas las aspiraciones universales del
hombre:
| |
|
|
| |
"La Tierra es un solo país y la
humanidad sus ciudadanos"
Bahá'ú'lláh |
|
| |
|
|
|
En
nuestros días, cuando el planeta ha podido ser contemplado por primera
vez en la historia en todo su conjunto un planeta azul e infinitamente
pequeño en un cosmos infinito, el anuncio de Bahá'u'lláh ha pasado de
ser un ideal a convertirse en una realidad tangible.
La Fe
Bahá'í nos anuncia el fin de las fronteras que durante siglos han
mantenido divididos a los hombres. Fronteras políticas, económicas,
patrióticas, raciales y culturales. Fronteras que son en última instancia
una representación de nuestra inmadurez pretérita, divisiones irreales que
sólo existen en nuestra imaginación de lo pasado.
En las
escrituras Bahá'ís leemos:
Cuando a
la gente del futuro se le pregunte: ¿A qué nacionalidad pertenece usted?,
la respuesta será: A la nacionalidad de la humanidad .
La gente
del futuro no dirá: Pertenezco a tal o cual nación, pues todos ellos serán
ciudadanos de una nacionalidad universal: la única familia, el único país,
el único mundo de la humanidad.
Como
ciudadanos de un mismo pueblo, de la misma nación universal, los seres
humanos hemos de trabajar conjuntamente en la construcción de una
civilización planetaria. Y para conseguir este objetivo, el primer paso es
interiorizar este consejo de
Bahá'u'lláh:
| |
|
|
| |
"Que
vuestra visión abarque el mundo, en lugar de limitarse a vuestro propio
ser."
Bahá'ú'lláh |
|
| |
|
|
|
|