Paisaje divino
Por Leora Eren Frucht
(31 mayo) - Al inaugurar los baha'is su magnífico
proyecto de jardines de $250 millones de dólares en Haifa, Eren Frucht
pregunta quiénes son, cuál es su vínculo con este país y por qué muchos
judíos de fuera de Israel han sido atraídos a su fe universalista.
En una época dominada por noticias de bombas
suicidas y represalias de las fuerzas aéreas, parece contradictorio que
miles de personas de todo el mundo se congreguen en Israel para afirmar su
fe en la hermandad de los hombres.
Pero la semana pasada, al tiempo que israelíes y
palestinos se aprestaban para un conflicto largo y sangriento, unos 3500
miembros de la Fe baha'i llegaron a Haifa, sede mundial del movimiento,
para celebrar la finalización de lo que confían que será un trozo de Edén
en la tierra.
"Evidencia concreta de la capacidad del espíritu
humano para superar el odio y la crueldad", así describe un representante
baha'i el proyecto multimillonario de jardines del movimiento inaugurado
el martes en Haifa.
Al mirar las 19 jardines en terrazas que se
extienden a lo largo de un kilómetro desde la cima del Monte Carmelo hasta
la base en el centro de la ciudad de Haifa, al ver el reluciente santuario
baha'i de cúpula dorada en el medio, al oír el flujo hipnótico del agua
bajar por los canales a los lados de las escaleras, este lugar sí que
parece ofrece un sabor del Edén. Sin duda es un mundo aparte de la
violencia y la carnicería que están teniendo lugar a poca distancia.
El proyecto de 250 millones de dólares, que tardó
10 años en completarse, fue financiado enteramente por las contribuciones
los miembros baha'is. Los donantes incluían a todos, desde "el granjero
más pobre del bosque del Congo hasta un banquero adinerado de Ottawa",
dice Willian Ogeuna, manager de una pizzería de Uganda y uno de los 3.500
baha'is que asistieron a la inauguración del martes. El arquitecto,
Fariborz Sahba, baha'i canadiense nacido en Irán, diseñó también el famoso
"Templo del Loto" de Nueva Delhi, que actualmente atrae más visitantes que
el Taj Mahal.
Desde su apertura al público el 4 de junio, los
Israelíes pueden disfrutar, gratis, de los que ya ha sido referido como
"la octava maravilla del mundo".
"Queremos que esto sea un regalo" dice Glenn
Fullmer de la oficina de información pública del movimiento baha'i de
Haifa.
¿Quiénes son? ¿Por qué querrían dar semejante
regalo a Haifa?
¿Y cómo pueden creer todavía en la posibilidad de
una hermandad universal rodeados como estamos a diario de atentados y
bombardeos?
LA MÁS RECIENTE religión monoteísta, la Fe bahá'í
se originó en Irán en 1844, y actualmente cuenta con unos cinco millones
de seguidores en 200 países. Nació en el entorno del Islam chiíta, "pero
es lo más diferente del Islam que te pudieras imaginar", dice Prof.
Moshe Sharon, catedrático de estudios baha'is de la Universidad Hebrea de
Jerusalén.
Es una fe universalista que considera la tierra
como un país y a la humanidad como sus ciudadanos. Se esfuerza por la
igualded entre los sexos, la educación universal obligatoria, la
eliminación de la distancia entre ricos y pobres, el desarrollo de la
razón y el conocimiento científico y por la abolición de los prejuicios de
raza y de otro signo.
Los principios suenan bastante elevados, pero ¿y
la práctica?
Sharon, quien ha estudiado la religión durante
años - sólo tiene alabanzas por la forma en que los baha'is conducen sus
asuntos. Comenta, por ejemplo, que el presupuesto para el proyecto de los
jardines - 250 millones de dólares - fue establecido hace 15 años y no ha
sido modificado en absoluto.
"El dinero es manejado con tal cuidado y
responsabilidad que no se gasta un céntimo sin contabilizar
correctamente".
Lo que es más, observa, todo el movimiento es
dirigido de forma democrática. No hay líderes religiosos, sólo consejos
administrativos que funcionan en el ámbito local, nacional e internacional
(el cuerpo internacional - la Casa de Justicia compuesta de nueve miembros
- tiene su sede en Haifa y sus miembros son elegidos para un período de
cinco años). Los principios baha'is prohíben cualquier implicación en
actividad política; incluso se les desalienta de hacer campaña para
ejercer un cargo en el movimiento.
"El resultado es que encuentras personas que se
enteran de que han sido elegidas al máximo órgano del movimiento y que no
tenían ni idea de que les pudiera ocurrir", observa Sharon.
También se les prohíbe usar armas de fuego, beber
alcohol o tomar drogas; fumar está desaconsejado. Los niños pueden ser
educados como bahá'ís, pero no se les considera miembros de la fe a menos
que, una vez mayores, escojan serlo.
"Realmente es difícil encontrar algo que criticar
en esta fe", dice el catedrático universitario hebreo, quien empezó a
estudiar a los bahá'ís porque le ofrecía una oportunidad de observar el
desarrollo de una religión mundial relativamente nueva.
El fundador de la Fe, un mercader persa llamado
Siyyid Ali-Muhummad, es conocido por los baha'is como el "Bab" ("puerta"
en árabe). Su anuncio, en 1844, de que era un mensajero de Dios disparó
casi una revolución en Persia, que en aquel tiempo estaba sumida en un
fervor mesiánico. En pocos años, 20.000 de sus seguidores fueron
masacrados por el ejército del sha, quien considraba el movimiento como
una amenaza directa para el Islam.
El Bab mismo, descendiente de Muhammad, fue
ejecutado en 1850 bajo circunstancias que sólo aumentaron el halo místico
que le rodeaba. Tomado de su celda antes de terminar de dar instrucciones
a su secretario, advirtió a sus guardianes que "ningún poder terrenal"
podría silenciarle antes de que terminara lo que tenía que decir. Fue
colocado delante de un pelotón de fusilamiento de 750 soldados armenios
que procedieron a disparar.
Disipado el humo, el Bab había desaparecido.
Momentos más tarde, se le encontró en su celda, completando sus
instrucciones a su secretario. Cuando terminó, le dijo a los guardianes
que ya estaba listo para ser ejecutado. Los miembros del pelotón de
fusilamiento original, convencidos de que habían sido testigos de una
intervención divina, estaban demasiado asustados para repetir la tarea y
hubo que traer a otro pelotón. Esta vez las balas dieron en la diana.
Si bien la historia suena a leyenda colorida,
Sharon dice que de hecho está documentada por los numerosos Embajadores
europeos que fueron testigos de la ejecución fallida. Explica: "El Báb fue
suspendio de una soga, y las primeras balas aparentemente penetraron la
soga, haciendo que cayera (a un nivel inferior) fuera del alcance de los
verdugos. Es el tipo de cosa que tenía una probabilidad de ocurrir de uno
entre mil millones en cualquier ejecución. El Báb sencillamente volvió
andando - podría haber huido - a su celda".
Sus restos fueron escondidos por sus seguidores
durante muchos años y finalmente traídos al Monte Carmelo para ser
enterrados en un mausoleo sencillo de piedra. En 1953, la tumba fue
incorporada en un Santuario del Báb de cúpula dorada, que desde entonces
se ha convertido en distintivo de Haifa, visible a millas de distancia en
el mar.
El propósito principal del Báb, según los baha'is,
era de presagiar la venida de un mensajero de Dios aún más grande: un
noble persa llamado Mirza Husayn-Ali, o Baha'u'llah - "la Gloria de Dios"
en árabe. Baha'u'llah reunió a los seguidores dispersos del Báb y empezó
una nueva comunidad en Bagdad. A instancias del sha, fue exiliado por los
turcos otomanos que gobernaban la región, primero a Turquía, y luego aún
más lejos, a Acre, considerada la peor coloia penal turca de la época.
Baha'u'llah aparentemente se ganó a sus captores
y con el tiempo se le permitió vivir en una casa cerca a Acre, considerada
hoy por los bahá'ís como santuario más sagrado (cuando los baha'is oran,
se vuelven hacia Acre). Durante el tiempo que estuvo en Tierra Santa,
Baha'u'llah visitó Haifa varias veces y, en una visita, declaró que los
restos del Báb habrían de enterrarse en el Monte Carmelo. En otra visita,
tuvo un encuentro que trae a la memoria la experiencia de Moisés en el
Monte Sinaí.
"Emergió con la Tabla del Carmelo, una escritura
poética que toma la forma de un diálogo entre Dios y el Monte Carmelo y
forma la base del establecimiento del centro mundial baha'i allí", explica
Fullmer (ese diálogo inspiró la pieza musical del compositor noruego Lasse
Thoreson y el compositor tajik Tolib Shabidi escrita especialmente para el
concierto inaugural del martes en los jardines).
Si bien el encarcelamiento de Baha'u'llah en Acre
fue "un accidente de la historia", dice Fullmer, "fue casi como si sus
enemigos conspiraran sin saberlo para cumplir la profecía trayéndole a la
Tierra Santa y a las faldas del Monte Carmelo". El proyecto de jardines
del Monte Carmelo es considerado por los baha'is como el cumplimiento de
la visión de Baha'u'llah: las laderas antaño desérticas y descuidadas -
donde estuviera el profeta Elías - han sido revividas para convertirse en
fértil montaña verde cuyas terrazas rodean el Santuario del Báb como
montura alrededor de una joya.
SEGÚN la Fe baha'i, los fundadores de las
principales religiones - Krishna, Buda, Zoroastro, Abraham, Moisés, Jesús
y Muhammad - son todos maestros divinos enviados por Dios para educar a la
humanidad a través de enseñanzas y leyes adecuadas a su etapa de
desarrollo. La Fe baha'i añade dos maestros más a esa lista: el Bab y
Baha'u'llah - siendo éste considerado como el maestro último cuyas
revelaciones habrán de capacitar a la humanidad a alcanzar su pleno
potencial.
Actualmente la relgión baha'i ha pasado de ser
una oscura secta de Persia a la segunda religión geográficamente más
extendida del mundo, después del cristianismo.
La mayor concentración de seguidores baha'is -
unos tres millones - se encuentra e la India. La religión crece
rápidamente en Africa. Estados Unidos tiene unos 100.000 baha'is.
Por un lado, sus énfasis en la igualdad de todas
las personas y la eliminación del prejuicio racial la hacen atractiva para
miembros de las castas más bajas de la India y para los negros de África.
Sin embargo, también es una religión filosófica muy sofisticada que atrae
a intelectuales con tendencias pacifistas", dice Sharon.
Kari Skatun, consultora noruega de unos cuarenta
años, se sintió atraída a la Fe hace unos 20 años cuando "estaba buscando
más espiritualidad y aprendiendo meditación en la India".
"Me gustaba la religión porque proveía una
respuesta a mis propias necesidades espirituales personales, pero también
ofrecía soluciones a los problemas del mundo", dice Skatun, refiriéndose
al énfasis de la religión sobre la acción social internacional. El tumulto
del Medio Oriente no ha alterado la creencia de Skatun en la paz mundial y
la hermandad.
"La humanidad pasa por etapas igual que lo hacen
los individuos", dice Skatun, quien ha estado vivinedo en Haifa los dos
últimos años. "Ahora estamos en la etapa de la adolescencia:
autoabsorbidos, competitivos, pensando sólo en nosotros mismos. Pero
finalmente, a medida que nos acercamos a la madurez, empezaremos a
considerar el bienestar de todos los meimbros de la familia de la
humanidad".
Paul Ancheta, diseñador filipino de interiores,
se convirtió a la edad de 15 años, tras exponerle su padre a la religión.
Sus 10 hermanos y hermanas también se hicieron baha'is, uno a uno. Dice
que las escrituras de Baha'u'llah le impresionaron por ser "tan
inteligentes" y no podía evitar contrastarlas con la banalidad de los
evangelistas televisivos que se estaban haciendo cada vez más populares en
su casa en aquella época.
"Yo no podría entender por qué mi tía se
desmayaba delante de la televisión y me sentá incómodo por el hecho de que
se esperaba que yo también me desmayara", recuerda Ancheta, añadiendo que
en la Fe baha'i la oración es privada.
Leissan Khakimova, una estudiante de 20 años de
Kazán en la ex-Unión Soviética, abandonó el Islam para hacerse baha'i a la
edad de 15 años. Comenta que su abuela, musulmana practicante, habla en
términos positivos sobre el movimiento con sus amigas.
"Ella ve los resultados", explica Khakimova. "En
Rusia, muchos jóvenes están tirados por las calles bebiendo alcohol en vez
de ir al colegio. pero los jóvenes baha'is hacen cosas para ayudar a la
humanidad", dice Kahkimova, una de los aproximadamente 200 baha'is de su
ciudad y una de las 3.500 de la UFS.
Si bien los baha'is evitan la política, apoyan
firmemente la acción social y están implicados en muchos proyectos de
desarrollo educativo y social de Naciones Unidas por todo el mundo. Esa
implicación les da una influencia mayor que su número.
En Filipinas, por ejemplo, el movimeinto tiene
unos 120.000 seguidores - de una población de 72 millones. El gobierno ha
pedido al movimiento que introduzca las escrituras baha'is en las escuelas
del país mediante un curso sobre educación en valores. En Bosnia, los
baha'is están desarrollando un programa de educación para la paz.
En Irán, los 350.000 baha'is son la minoría más
numerosa del país.
Desde la Revolución Islámica han sido sometidos
una vez más a persecuciones ininterrumpidas. "En los primeros días de la
revolución, los nueve miembros de la asamblea espiritual nacional fueron
secuestrados y desaparecieron. Se les da por muertos. Fueron elegidos
otros nueve, que fueron posteriormente ejecutados", dice Fullmer.
"Al elegirse los siguientes nueve, se aprobó una
ley que los prohibía".
Como es un principio baha'i obedecer al gobierno,
el movimiento acató esa ley y desmanteló la asamblea. No obstante, los
seguidores baha'is siguieron enseñando la religión y la cultura a sus
hijos. Eso condujo, en 1983, a que colgaran a 15 jóvenes acusadas de
celebrar clases dominicales.
Enfrentados a la condena internacional por las
ejecuciones, las autoridades iraníes adoptaron formas más sutiles de
represión, prohibiendo a los baha'is estudiar y enseñar en la universidad.
En respuesta, los miembros crearon universidades en sus casas,
equipándolas de ordenadores y laboratorios y ofreciendo titulaciones desde
farmacología hasta ingeniería.
En 1998, las autoridades iraníes saquearon estas
universidades hogareñas y confiscaron los equipos.
Al igual que los judíos en Irán, los baha'is
frecuentemente son acusados de ser agentes o espías de Israel. En las dos
últimas décadas, decenas de miles de baha'is iraníes - algunos de ellos
miembros de quinta generación - han abandonado el país para establecerse
en otras partes del mundo.
Las comunidades baha'is de otros países
musulmanes - con la excepción de Turquía - se enfrentan a grados
diferentes de persecución. En la mayoría de países árabes, se les obliga a
informar a las autoridades si desean congregarse aunque sea para un
picnic. Fullmer es reacio a revelar más detalles sobre estas comunidades.
"Nuestra experiencia es que cada vez que hacemos eso, hay repercisiones
para la comundad en cuestión, dice.
EN ISRAEL, no hay comunidad local baha'i. Los
baha'is que trabajan en el centro internacional de Haifa provienen de
otros países para períodos limitados de tiempo. La ausencia de una
comunidad local baha'i es el resultado de la orden escrita de Baha'u'llah
de no realizar proselitismo alguno en Tierra Santa. Los baha'is se han
adherido escrupulosamente a ese edicto.
"Cuando los israelíes nos preguntan, los
dirigimos a nuestro sitio web donde pueden satisfacer su curiosidad",
explica Fullmer. "Si desean más que eso, les explicamos que no hay una
comunidad formal aquí".
Albert (Avraham) Ben-Joya, empleado de banca
jubilado de Haifa, se ofreció una vez como voluntario al Centro Baha'i.
"Hago mucho trabajo de voluntariado para diferentes organizaciones y
deseaba ofrecer mis servicios aquí también, porque esta gente me parecía
tan decente. Pero rechazaron mi petición", recuerda. "Dijeron que sólo
pueden servir como voluntarios en el centro los baha'is procedente del
extranjero.
Baha'u'llah nunca dio una razón para la
prohibición de la labor misionera en Tierra Santa - es algo legal en
Israel con tal de que no conlleve ofrecer dinero o bienes para atraer
conversos. Pero los expertos dentro y fuera de la religión sospechan que
fue emitida para permitir que el movimiento estableciera una base en Haifa
sin provocar fricción y oposición.
Si bien no hay comunidad baha'i israelí, sí hay
muchos judíos que se han adherido a la religión, especialmente en su país
natal, Irán.
De hecho, en 1940, alrededor de uno de cada 10
judíos de Irán se había convertido a la Fe baha'i, según el Dr. Amnon
Netzer, Director del Departamento de Estudios de la India, Irán y Armenia
de la Universidad Hebrea.
"Incluso hoy, casi toda familia judía iraní del
mundo, incluyendo la mía, tiene algunos parientes baha'is", dice el
académico de origen iraní.
Netzer atribuye la popularidad del movimiento a
dos factores: primero, un número sustancial de judíos de Persia del. XIX
gravitaron a otras religiones incluyendo el Islam y el Cristianismo
"Se perseguía ferozmente a los judíos en todos
los aspectos", explica Netzer, observando que los iraníes musulmanes
chiítas tiene un término especial para referirse a los judíos: es "najes"
- que en persa significa "ritualmente impuros".
El movimiento baha'i era especialmente seductor
porque, a diferencia del Cristianismo y el Islam, los judíos que se
adherían a él no tenían que renunciar a su Fe judía.
"Se consideraba como un movimiento social y
cultural más que como una religión", dice Netzer. "Y al principio aquellos
que se adherían a él seguían observando el Pessah, el Shabbat, Yom Kippur
y todas las demás festividades judías. Las generaciones siguientes se
apartaron más del Judaísmo", observa. "Pero los judíos no miraban a los
conversos baha'is con el mismo desprecio que a un judío que se convertía
al Cristianismo o al Islam, algo que normalmente conducía a cortar el
contacto por completo. Incluso hoy, la mayoría de los judíos iraníes -
incluído yo - tratan a sus familiares baha'is como judíos".
¿Pero y si no observan ningún ritual ni
festividad judíos?
"Se podría decir lo mismo sobre muchos judíos
seglares", responde Netzer. "Ser baha'i no significa que le das la espalda
totalmente a tu religión anterior. Y además, esta gente no es fanática;
nunca intenta coaccionar a otros para convertirse". Netzer observa que la
naturaleza universal de la religión era especialmente atractiva para los
intelectuales judíos iraníes, quienes vieron en ella algo no tan diferente
de las escrituras de los profetas.
LOS JUDÍOS INTELECTUALES de muchas partes del
mundo se sienten atraídos al mensaje universal de la Fe baha'i. Kate
Shanks, catedrática universitaria americana criada como judía, se hizo
bahá'í a los 30 años. Mujer de letras que no aparenta sus 60 años, Shanks
se sentía claramente decepcionada de su propia educación judía, pero es
reacia a criticarla en público, en sintonía con los principios baha'is.
"No quiero herir a nadie", dice, pero al
insistirle, finalmente cuenta su historia.
Shanks se educó en un hogar judío no religioso en
el centro-oeste de Estados Unidos. "Yo sabía que era judía y que todos mis
amigos eran judíos, pero para serle franca, no sabía lo qe era la fe".
Al tiempo, Shanks se casó con un cristiano.
"Cuando nació mi primera hija, quería que tuviera el mismo respeto por las
religiones de ambos abuelos y no juzgara entre ellos", dice. La religión
baha'í, descubierta primero por su marido, respondía a esa necesidad
porque estima tanto al Judaísmo como al Cristianismo. "No había nada en
las enseñanzas baha'is que yo pudiera lamentar jamás que aprendieran mis
hijos, dice. "Había tolerancia, igualdad de hombres y mujeres, justicia".
"Dejar la fe judía fue muy difícil, había una
separación psicológica que era dura", recuerda. Pero Shanks nunca niega su
origen judío. "Me identifico como judía étnicamente, pero mi religión es
baha'i". Para convertirse, Shanks tuvo que decir, más o menos: "Creo que
Bahá'u'lláh es quien dice que es, una manifestación de Dios, y estoy de
acuerdo con acatar sus leyes". También firmó una tarjeta al mismo efecto..
Sonríe y dice que sus familiares probablemente
todavía ven su conversión - hace 30 años - como una "rebelión adolescente
tardía de los sesenta que se me pasaría con el tiempo". Su madre "nunca
llegó a superarlo", aunque las dos siguieron teniendo relación.
Shanks dice que, irónicamente, su respeto por el
judaísmo es ahora mayor que lo fue nunca. Enviaba a sus hijos, criados
como baha'is, a campamentos de verano organizados por la comunidad judía
de San Diego, donde vive, y añade que está orgullosa de que ellos también
respetan el judaísmo. "Cuando asisten al bar mitzva de sus amigos, leen
todo y lo toman muy en serio".
Como judía, Shanks nunca visitó Israel. Pero como
baha'i, solicitó y fue aceptada para trabajar en el Departamento de
Estudios de la sede del movimiento en Haifa. La inauguración de los
jardines - a la que ella contribuyó económicamente, como todos los demás
baha'is - es especialmente significativa. "En un sentido siento que estoy
contribuyendo a mi herencia judía. La gente de este país se benefciará
enormemente de tener algo tan bello que ver y de tener un lugar tan
pacífico en el que contemplar".
Al igual que la mayoría de los bahá'ís afincados
en Haifa, Shanks mantiene cierta distancia de los israelíes. Ella, al
igual que otros baha'is, dice que está sencillamente demasiado ocupada
para socializar.
"Soy una sierva baha'i de Dios". Pero Fullmer
admite que hay una directriz para evitar "excesiva socialización" con los
israelíes. "Es una comunidd cerrada", dice, "y eso es en parte para evitar
dar la impresión de actividad misionera".
El resultado de ese perfil bajo es que muchos
israelíes no saben quiénes son los baha'is. "¿Los baha'is? Creen en cosas
bellas como jardines. Es muy bonito, pero no es una religión", dice George
Attiya, un árabe cristiano que vive en una casa situada junto a la base
de los jardines.
"Mucha gente se pregunta si somos una religión o
una sociedad de jardinería", reconoce Fullmer.
Si bien los israelíes saben muy poco sobre los
baha'is, los baha'is saben un par de cosas sobre los israelíes. Y por
utópicos que puedan parecer sus principios, están bien asentados en la
realidad. "Hemos oído que cuando los israelíes ven un trozo de hierba en
la mediana de una autopista, montan ahí una barbacoa", dice Fullmer.
Para evitar que los jardines baha'is se
conviertan en lugar para barbacoas familares, la mayoría de las terrazas
sólo serán accesibles mediante visitas guiadas (gratuitas) [reservadas a
través de la Oficina de Turismo de Haifa] limitadas a 50 personas a la
vez.
"Queremos que la gente que acuda a los jardines
tenga una experiencia contemplativa y meditativa - y enseñarles algo sobre
por qué están los jardines aquí. Queremos que sea una experiencia
controlada", explica Fullmer, observando que con la finalización de los
jardines, se espera que el número de turistas que viajen a Haifa se
triplique hasta 1.2 millones al año.
Los israelíes han disfrutado de la presencia
baha'i en Israel durante largo tiempo sin entenderla del todo. "Los recién
casados vienen aquí a fotografiarse. Los colegiales hacen visitas
organizadas", dice Fullmer, "pero hay poco conocimiento sobre quiénes
somos".
Con la inauguración del proyecto de jardines
aterrazados, ese anonimato está a punto de acabar.
|